domingo, 29 de junio de 2025

EL CUENTO DE LA ISLA DESCONOCIDA. (RESEÑA)

 El cuento de la isla desconocida, es una pequeña historia del maestro portugués José de Sousa Saramago, mejor conocido como José Saramago.

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo “dame un barco”. La casa del rey tenía muchas puertas, pero aquella era la puerta de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo en la puerta de los obsequios, entendiéndose que eran obsequios para él, cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones, hacia caso omiso y fue solo hasta que el constante repiqueteo de la aldaba comenzaba a subir de tono, la gente comenzó a murmurar ¿qué rey tenemos? Y dio la orden al primer secretario para que fuera a ver quién era el impertinente que no había manera de callar. Es así que el primer secretario mando al asegundo, este al tercer, este a su vez al primer ayudante, este al segundo y así sucesivamente hasta que la orden llego a la mujer de la limpieza, quien no tenía a nadie más a quién mandar y por lo tanto fue la encargada de ir a abrir. En la puerta de las peticiones, el suplicante tenia que decir a qué venia, es decir cuál era su petición, después esperar en la puerta a que su petición tuviera una respuesta, la mayoría se cansaba de esperar y se iban, ya que el rey siempre permanecía en la puerta de los obsequios, pero esta vez las cosas serían diferentes.

Como se mencionó anteriormente, la encargada de abrir la puerta de las peticiones esta vez fue la señora de la limpieza, quien al abrir se encontró con un hombre, el cual le dijo que quería ver al rey para hacer su petición y no se movería hasta que el rey lo atendiera y se quedó acostado en la puerta con una manta porque hacia frio. Esto primeramente resultaba benéfico para el rey ya que nadie podía tocar la puerta hasta que el hombre se moviese, por lo que no habría más interrupciones para el rey que se encontraba en la puerta de los obsequios, pero al pasar del tiempo la gente comenzó a murmurar y dejar de llevar obsequios al rey, pues sentían que no estaba atendiendo sus necesidades al ver a aquel hombre acostado por tanto tiempo en la puerta y no dejando que el resto pudiese hacer sus propias peticiones, por lo que el rey no tuvo más remedio que ir a la puerta de las peticiones y poner fin a aquel problema.

Al llegar a la puerta de las peticiones, el rey ordenó abrir la puerta y al escuchar que el pasador de la puerta se corría, el hombre de incorporó inmediatamente y vio abrirse la puerta, como no era costumbre atender a esa puerta el rey tuvo que sentarse en el banquito de la mujer de la limpieza y preguntarle al hombre cuál era su petición, la cual era, que el rey le diera un barco, el rey se quedó sorprendido pues, no quería dinero, tierras o un título, que era lo más usual que pedían los súbditos de su reino. El rey consternado, pre pregunta al hombre ¿por qué he de darte un barco? A lo que el hombre respondió, para ir en busca de la isla desconocida. Y es aquí donde toda nuestra historia comienza, ya que tendrán que descubrir cual es la respuesta del rey y que es lo que hará el hombre a partir de su petición.

Pareciera que es un cuento muy simple, pero que al pasar de las páginas, nos vamos dando cuenta que tiene un sentir más profundo, que este mismo nos da una serie de lecciones como la perseverancia, el deseo, el anhelo, la fidelidad, la esperanza y la confianza en uno mismo, pues a pesar de los infortunios de la vida y que cada persona tiene en su momento, siempre hay alguien igual de loco que uno mismo y que ese sentimiento mutuo nos hace querer seguir con ese deseo o sueño que tenemos, demostrando que si no se intenta, jamás sabremos el resultado y por tanto no podremos llegar a esa isla desconocida.

Con esta metáfora o al menos así lo entiendo yo, el maestro Saramago nos invita a seguir nuestros sueños, a ver más allá, a atrevernos a buscar en lo desconocido y no dejarnos vencer a la primera, al contrario tener esas agallas y decirnos a nosotros mismos que el final se encuentra a solo una mirada y que si podemos compartir ese deseo con alguien más, puede que sea más divertido y llevadero, pues el camino entre dos es más fácil y pese a que muchos no confíen en nuestro criterio el ánimo por descubrir cosas nuevas está solo en nosotros y en nadie más.

Esta historia es muy recomendable para lectores de todas las edades, pues es una lectura muy fluida, sin complicaciones y que al final te deja un con mucho que pensar, por lo que leerlo con los más pequeños es una muy buena opción para hacerlos reflexionar o reflexionar con ellos. Por lo tanto, esta historia la recomiendo como una lectura rápida o para salir de un bloqueo lector.

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